VIMANAS – Carros de los dioses

Hoy, el uso de tecnología es común. Tenemos celulares, volamos en aviones,
conducimos automóviles, encendemos la televisión, miramos videos en YouTube…
pero hace poco más de 100 años nada de esto no existía. En cuanto al vuelo, en realidad,
en 1903, los hermanos Wright volaron unos 30 metros en un avión lanzado desde
una especie de catapulta. Antes de eso, la historia oficial dice que el hombre
no volaba por los aires…

Actualmente, volamos en aviones, helicópteros y es algo normal. Pero hace 13.000
años, sólo volaban los pájaros. ¿O me equivoco? hay libros sagrados que dicen
que en la tierra había aparatos que volaban por el aire en esa época.

Acordemos que toda la historia de la humanidad está escrita, según las diferentes tradiciones, de diferentes maneras y en diferentes medios, desde roca, hasta papiros, cuero de diferentes animales, etc. Desde las tablillas de arcilla de Asurbanipal, en Nínive, hasta los codex mayas, pasando por la biblia y otros libros sagrados, todo está escrito. El hombre sentía y siente la necesidad de escribir y registrar todo. A veces hay que interpretar los escritos. Otras, leerlos literalmente. Pero podemos reconstruir la historia de casi toda la humanidad.

La tradición de la India está más que registrada. Los indios decidieron en
su momento, registrar todo lo que les sucedía. TODO. Una de estos registros,
llamados Vedas, en especial el Rig-veda, tienen cientos de referencias
a maquinas voladoras, llamadas Vimanas.
Dentro de los Rig-Veda, tenemos varios libros, como el Majabhárata (c. siglo
III a. C.), el Ramayana (c. siglo III a. C.), el Kirata aryuníia (c. siglo VI
d. C.), el Samarangana-sutradhara (c. siglo XI) y el Bhágavata-purana (c. siglo
XII), en todos ellos se nombran maquinas voladoras. Aquí mostramos algunos ejemplos.

En las páginas del Ramayana, gran
poema épico hinduista del siglo III a. C. atribuido al poeta Valmiki, se encuentran alusiones a
carros voladores que habrían sido utilizados en las guerras entre los dioses
del panteón hinduista. El demonio Rávana
poseía un pushpaka (vimana de flores)
con el que podía volar:

“…Mientras se iban desarrollando
estas cosas, Rama, el Kakutsida, le dijo a Vibhishana: «Ocúpate de procurarme
un pronto regreso a mi ciudad. El camino a Ayodhyá es muy difícil de recorrer».
A lo que respondió Vibhishana: «Hijo de monarca de la Tierra, yo cuidaré que te
conduzcan a tu ciudad. Hay un carro llamado pushpaka, carro incomparable, resplandeciente como el Sol y que marcha por sí mismo. Montado sobre
ese carro, él te conducirá sin inquietud hasta Aiodhiá. Tras estas palabras
Vibhishana llamó urgentemente al carro parecido al Sol, acompañado por su
hermano y por la ilustre videhana, encendida de rubor. El raghuida, ya montado,
le dijo a Sugriva: «Apresúrate a subir en el carro con tus generales, Sugriva.
Sube también con tus ministros, Vibhishana, monarca de los rakshasas. Al
instante, Sugriva con los reyes de los simios, y Vibhishana con sus ministros,
llenos de alegría, montaron en el gran carro pushpaka. Cuando todos estuvieron
embarcados, Rama ordenó al vehículo que partiese y el incomparable carro de Kuvera se elevó hacia el mismo seno de los
cielos
. El carro volaba como una gran nube empujada por los vientos. Desde
allí paseando su mirada por doquier, el guerrero descendiente de Raghú, dijo a
Sita la mithiliana, la del rostro bello como el astro de la noche: «Mira, ya
veo el palacio de mi madre… ¡Ayodhyá! ¡Inclínate ante ella, ¡Sita, mi
videhana, hete aquí de regreso!». Apenas la muchedumbre, presurosa, les vio
llegar como un segundo sol y con tan rápida marcha, el aire fue rasgado con
potentes gritos de alegría, lanzados por ancianos, mujeres y niños. Todos
gritaban: «¡Aquí está Rama!». Bharata, pasando de la tristeza a la alegría, se
acercó, con las manos juntas y honró a Rama: «Sé bienvenido», pronunció, con el
respeto que le merecía su hermano. Pero éste se apresuró a alzarlo, lo apretó
contra su pecho y lo estrechó entre sus brazos con alegría.

Valmiki, Ramayana 2”…​

Como vemos, el carro resplandecía y “marcha por sí mismo” en clara alusión
a que no era tirado por caballos o bueyes. Y volaba. “el incomparable carro de
Kuvera se elevó hacia el mismo seno de los cielos”. El escritor se preocupó en
dejar en claro que la nave volaba y que no era tirado por animal alguno.

Según los escritos de la India, los Vimanas se dividían en 4 clases
principales:  Rukma, Tripura, Sakuna y Sundara. Estos, a su vez, se dividían en otras 113 subclases (como nosotros
dividimos los aviones en marcas y modelos)
. En la literatura hindú se
mencionan artefactos voladores indestructibles, con capacidad de invisibilidad,
tecnología de visión nocturna, capaces de captar sonidos e imágenes de otras
aeronaves enemigas, esto nos recuerda a los actuales cazas bombarderos, incluso
a las modernas aeronaves con sistema furtivo, que evita radares. En el Samarangana-Sutradhara también podemos
encontrar desde velocidades, detalles técnicos y diseños hasta instrucciones
sobre cómo maniobrarlas y el uso correcto de su combustible. El Ramayana añade:

“…Con estos métodos se puede
construir un vimana grande como un templo… Debe haber cuatro depósitos de
mercurio en su interior. Cuando se calientan por medio de un fuego controlado,
el vimana desarrolla un poder de trueno por medio del mercurio. Si este motor
de hierro, con uniones adecuadamente soldadas, se llena de mercurio y el fuego
se dirige hacia la parte superior, desarrolla una gran potencia, con el rugido
de un león, e inmediatamente se convierte en una perla en el cielo. Fuerte y
durable debe ser hecho el cuerpo, como un gran pájaro volador, de material
ligero. Dentro de él debe uno poner el motor de mercurio con su aparato
calefactor de hierro por debajo. Por medio del poder latente en el mercurio que
pone el impulsor del torbellino en movimiento, un hombre que se siente adentro
puede viajar una gran distancia en el cielo de la manera más maravillosa…”


Como vemos, los registros Veda son detallados, mas allá de que podemos
dudar que sea el mercurio el combustible utilizado para volar, de todas
maneras, está perfectamente registrado todos los datos técnicos del Vimana.

Cabe aclarar que el Ramayana
(“Viaje de Rama”) cuenta las aventuras de Rama, una de las encarnaciones del
dios Vishnu, protector de la
humanidad. Escrito en sánscrito y compuesto por 24.000 versos divididos en 7
volúmenes, se atribuye al sabio hindú Valmiki
quien debió escribirlo en torno al siglo III a. C. En él se narra la
encarnizada lucha de Rama contra los Asuras (demonios sedientos de poder) que
deseaban dominar el mundo y se parece muchísimo a la misma historia de los
Nefilim representados en el Libro de Enoc.
Frente a ellos se situaban los Devas: deidades benévolas, cuyo nombre proviene
de la palabra protoindoeuropea deiwos,
un adjetivo que significaba «celestial» o «brillante».

Los vedas, además de registro, son un manual de instrucciones lo que da la
pauta de que los dioses, además de manejar los vimanas, enseñaban a los seres
humanos a manejarlas. Es por eso que hay registro exacto de la maquinaria,
medidas, usos, etc.:

“…Las subdivisiones de los
movimientos de las vimanas son: inclinación, ascensión vertical, marcha hacia
adelante, retroceso, ascensión normal, descenso normal y progresión en largas
distancias. Todos estos movimientos se obtienen ajustando correctamente los
dispositivos que le aseguran un movimiento perpetuo. La fuerza y la duración de
estos artefactos dependen del material empleado. He aquí algunas de las
cualidades principales del vehículo aéreo: puede ser invisible, transportar
pasajeros, ser también construido en forma pequeña y compacta y moverse en
silencio. Cuando se emplea el sonido, todas sus partes motrices deben tener
extraordinaria flexibilidad y ser objeto de un ajuste impecable; debe durar
mucho tiempo, estar cubierto, no debe llegar a ser demasiado cálido ni
demasiado frío, demasiado rígido ni demasiado blando; puede ser movido por los
sonidos y por los ritmos…” (Samarangana Sutradhara)

Templo de Brihadeeswarar, con forma
similar a un Vimana

Como vemos, era muy importante dejar en claro que no estaban hablando de
leyendas o cuentos, sino de máquinas reales.
Y de esto no debemos culpar a los antiguos hindúes. No. Porque quienes les
enseñaron a utilizar los vimanas fueron los
dioses
.

¿Por qué los dioses enseñaron a usar los vimanas a los hindúes? ¿acaso
necesitaban que supieran usarlos? ¿Por qué necesitarían que alguien que no está
familiarizado por maquinarias tecnológicamente avanzadas, supieran manejar sus
carros voladores?

Debemos leer un poco más los vedas, para poder llegar a una conclusión.
Vayamos al Mahabharata. El Mahabharata, un conjunto épico escrito
por los rishis con unos 200.000
versos y que habla con lujo de detalles de una Guerra Nuclear. Se dice que
estos textos tienen unos 13.000 años. Antes de conocerse los efectos de la
bomba atómica estos poemas carecían de sentido, ahora no, al igual que el de
los carros de fuego que por los aires los llevaban: «Si el fulgor de mil soles estallara de repente en el cielo, sería
como el esplendor del Poderoso, Ha llegado a ser la Muerte, la destructora de
mundos. (era) un solo proyectil cargado con toda la fuerza del Universo. Una
columna incandescente de humo y llamas brillante como diez mil soles se elevó
en todo su esplendor. Era un arma desconocida, un relámpago de hierro, un
gigantesco mensajero de muerte, que redujo a cenizas a toda la raza de los
Vrishnis y los Andhakas. Los cadáveres quedaron tan quemados que no se podían
reconocer. Se les cayeron el pelo y las uñas: los cacharros se rompieron sin
motivo, y los pájaros se volvieron blancos. Al cabo de pocas horas todos los
alimentos estaban infectados. Para escapar de ese fuego los soldados se
arrojaban a los ríos, para lavarse ellos y su equipo. Un tallo fatal como la
vara de la muerte. Medía tres codos y seis pies. Dotado de la fuerza del trueno
de Indra, la de mil ojos, destruía toda criatura viva…»

¡Wow! Ya vamos teniendo una mejor visión de lo que pasaba… La tierra estaba
en guerra, pero no era SU guerra, no. Era una guerra entre dioses. Dos
facciones de extraterrestres se enfrentaban con sus vimanas, sus “Astras” (armas de destrucción masiva)
eran terribles, tanto que cada vez que las utilizaban, dejaban un rastro de
muerte y destrucción a su paso que causaba muchísima impresión a los antiguos
terrestres. Imaginemos esto: cuando la primera bomba nuclear fue lanzada en
Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, el mundo se impresionó. Una explosión tan
inmensa, tan devastadora, fue portada de diarios y revistas en una época donde
la tecnología estaba al alcance de la mano. ¿Qué podrían pensar los habitantes
de este planeta, en una época en que los automóviles eran los elefantes y
caballos y los mensajes de texto eran las cartas? Sencillamente se volverían
locos. Un hongo gigantesco, un calor impresionante, cadáveres incinerados por
todos lados, un espectáculo dantesco. Y esos vimanas… esas naves voladoras, surcando
los cielos a velocidades tremendas, un ruido intenso. Volvería loco a
cualquiera. Entonces, los extraterrestres (Dioses) tomaron una decisión:
contarle su situación a cierto número de humanos, enseñándole su tecnología y
hasta como volar sus naves espaciales. ¿Por qué? Sencillo. Si algo le pasaba al
piloto del vimana, sería necesario que alguien condujera su vehículo. O sea, en
una guerra en la que el hombre no tenía nada que ver, debía tomar un bando. Es
más fácil para los “dioses”, enseñarles a algunos humanos (obligándolos de esta
manera a tomar un bando) que esperar que los humanos eligieran el bando por si
mismos…

No cabe la menor duda que tanto los vimanas como los astras son reales. No
dije “fueron”, dije “son”. Y digo que son porque, más allá de los nombres, las naves y armas
extraterrestres son reales. Y, evidentemente, los extraterrestres siguen
viniendo desde hace más de 13.000 años. El hombre de esa época, impresionado
por lo que veía, describió perfectamente la guerra que estaba sucediendo. En
esta guerra no morían solamente los extraterrestres, sino hombres, animales,
destruían casas, sembradíos, templos, etc. la gente moría por una guerra que no
entendían y que no habían iniciado. Y además de esto, muchos hombres tuvieron
que elegir bando (u obligados a tomar uno) y aprender a manejar las naves y las
armas. Y, como todo, lo registraron en los vedas.

Ha habido informes de que se encontró un vimana en Afganistán y el
descubrimiento, de ser real, fue realizado por soldados estadounidenses
apostados en ese país.

¿Será cierto? No existen fotos del hallazgo.

Pero seguramente, muy pronto, un vimana será encontrado y así, estaremos más cerca de comunicarnos con mis Dioses Astronautas.

Darío Fernández.-

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Vimana_(mitolog%C3%ADa_hinduista)

https://www.bibliotecapleyades.net/esp_vimanas.htm

https://ar.tuhistory.com/microsites/alienigenas-ancestrales/noticias/vimanas–las-maquinas-voladoras-del-hinduismo-que-muchos-consideran-ovnis

https://www.cronica.com.ar/suplementos/El-vimana-de-Afganistan-20180902-0012.html

https://www.mundoesotericoparanormal.com/vimana-antigua-tecnologia-misteriosa-india/

https://www.ancient-origins.es/noticias-general-mitos-leyendas-asia/astras-vimanas-armas-destrucci%C3%B3n-masiva-naves-voladoras-la-antigua-india-002900

https://hermandadblanca.org/las-naves-vimanas-maquinas-se-elevaron-los-cielos-antiguos-la-india/

http://exploracionovni.com/2015/09/vimanas-y-su-funcionamiento-explicados-por-los-textos-antiguos/https://cronicadeatlantis.blogspot.com/2016/10/aeronaves-en-la-antiguedad-vimanas.html

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