¿Eres un Starseed? ¿Crees que eres un ser extraterrestre que ha venido a ayudar a la humanidad a alcanzar la «edad dorada»? Si es así, es importante considerar por qué crees que eres un Starseed y si hay evidencia real para apoyar esta creencia.
El concepto de los Starseeds es una creencia de la Nueva Era que se ha popularizado recientemente. Se dice que son seres de otras dimensiones que han venido a la Tierra para ayudar a la humanidad. Afirman ser empáticos, intuitivos y sensibles, y se sienten desconectados de la vida en la Tierra. A menudo se sienten abrumados por la vida y necesitan pasar tiempo a solas para recargar energías.
Pero, ¿por qué creen los Starseeds que son seres extraterrestres? ¿Por qué sienten que no pertenecen a este mundo? Algunos argumentan que esta creencia se debe al efecto Forer, que se refiere a la tendencia de las personas a aceptar descripciones vagas y generales sobre sí mismas como verdaderas. Este efecto puede explicar por qué algunas personas se identifican con las características vagas que se asocian con los Starseeds.
Además, algunos estudios sugieren que la creencia en los Starseeds puede estar relacionada con ciertas características de personalidad, como la propensión a la fantasía y la confusión entre eventos imaginarios y reales. En resumen, no hay evidencia real para apoyar la creencia en los Starseeds como seres extraterrestres, sino que es más bien una creencia de la Nueva Era.
Es importante tener en cuenta que creer en los Starseeds puede tener consecuencias negativas para la salud mental. La creencia en seres extraterrestres puede generar ansiedad y alienación, lo que puede empeorar la sensación de no pertenecer a la sociedad. Además, puede fomentar la creencia en teorías conspirativas y la desconfianza en la ciencia y la evidencia empírica.
En lugar de creer en los Starseeds, es importante buscar el significado y el propósito en la vida de manera más realista. En lugar de buscar respuestas en el mundo de la fantasía, es importante buscar conexiones significativas con la sociedad y las personas que nos rodean. La creencia en los Starseeds puede ser seductora, pero no es una forma efectiva de encontrar la felicidad y la realización personal.
Hoy, el uso de tecnología es común. Tenemos celulares, volamos en aviones, conducimos automóviles, encendemos la televisión, miramos videos en YouTube… pero hace poco más de 100 años nada de esto no existía. En cuanto al vuelo, en realidad, en 1903, los hermanos Wright volaron unos 30 metros en un avión lanzado desde una especie de catapulta. Antes de eso, la historia oficial dice que el hombre no volaba por los aires…
Actualmente, volamos en aviones, helicópteros y es algo normal. Pero hace 13.000 años, sólo volaban los pájaros. ¿O me equivoco? hay libros sagrados que dicen que en la tierra había aparatos que volaban por el aire en esa época.
Acordemos que toda la historia de la humanidad está escrita, según las diferentes tradiciones, de diferentes maneras y en diferentes medios, desde roca, hasta papiros, cuero de diferentes animales, etc. Desde las tablillas de arcilla de Asurbanipal, en Nínive, hasta los codex mayas, pasando por la biblia y otros libros sagrados, todo está escrito. El hombre sentía y siente la necesidad de escribir y registrar todo. A veces hay que interpretar los escritos. Otras, leerlos literalmente. Pero podemos reconstruir la historia de casi toda la humanidad.
La tradición de la India está más que registrada. Los indios decidieron en su momento, registrar todo lo que les sucedía. TODO. Una de estos registros, llamados Vedas, en especial el Rig-veda, tienen cientos de referencias a maquinas voladoras, llamadas Vimanas. Dentro de los Rig-Veda, tenemos varios libros, como el Majabhárata (c. siglo III a. C.), el Ramayana (c. siglo III a. C.), el Kirata aryuníia (c. siglo VI d. C.), el Samarangana-sutradhara (c. siglo XI) y el Bhágavata-purana (c. siglo XII), en todos ellos se nombran maquinas voladoras. Aquí mostramos algunos ejemplos.
En las páginas del Ramayana, gran poema épico hinduista del siglo III a. C. atribuido al poeta Valmiki, se encuentran alusiones a carros voladores que habrían sido utilizados en las guerras entre los dioses del panteón hinduista. El demonio Rávana poseía un pushpaka (vimana de flores) con el que podía volar:
“…Mientras se iban desarrollando estas cosas, Rama, el Kakutsida, le dijo a Vibhishana: «Ocúpate de procurarme un pronto regreso a mi ciudad. El camino a Ayodhyá es muy difícil de recorrer». A lo que respondió Vibhishana: «Hijo de monarca de la Tierra, yo cuidaré que te conduzcan a tu ciudad. Hay un carro llamado pushpaka, carro incomparable, resplandeciente como el Sol y que marcha por sí mismo. Montado sobre ese carro, él te conducirá sin inquietud hasta Aiodhiá. Tras estas palabras Vibhishana llamó urgentemente al carro parecido al Sol, acompañado por su hermano y por la ilustre videhana, encendida de rubor. El raghuida, ya montado, le dijo a Sugriva: «Apresúrate a subir en el carro con tus generales, Sugriva. Sube también con tus ministros, Vibhishana, monarca de los rakshasas. Al instante, Sugriva con los reyes de los simios, y Vibhishana con sus ministros, llenos de alegría, montaron en el gran carro pushpaka. Cuando todos estuvieron embarcados, Rama ordenó al vehículo que partiese y el incomparable carro de Kuvera se elevó hacia el mismo seno de los cielos. El carro volaba como una gran nube empujada por los vientos. Desde allí paseando su mirada por doquier, el guerrero descendiente de Raghú, dijo a Sita la mithiliana, la del rostro bello como el astro de la noche: «Mira, ya veo el palacio de mi madre… ¡Ayodhyá! ¡Inclínate ante ella, ¡Sita, mi videhana, hete aquí de regreso!». Apenas la muchedumbre, presurosa, les vio llegar como un segundo sol y con tan rápida marcha, el aire fue rasgado con potentes gritos de alegría, lanzados por ancianos, mujeres y niños. Todos gritaban: «¡Aquí está Rama!». Bharata, pasando de la tristeza a la alegría, se acercó, con las manos juntas y honró a Rama: «Sé bienvenido», pronunció, con el respeto que le merecía su hermano. Pero éste se apresuró a alzarlo, lo apretó contra su pecho y lo estrechó entre sus brazos con alegría.
Valmiki, Ramayana 2”…
Como vemos, el carro resplandecía y “marcha por sí mismo” en clara alusión a que no era tirado por caballos o bueyes. Y volaba. “el incomparable carro de Kuvera se elevó hacia el mismo seno de los cielos”. El escritor se preocupó en dejar en claro que la nave volaba y que no era tirado por animal alguno.
Según los escritos de la India, los Vimanas se dividían en 4 clases principales: Rukma, Tripura, Sakuna y Sundara. Estos, a su vez, se dividían en otras 113 subclases (como nosotros dividimos los aviones en marcas y modelos). En la literatura hindú se mencionan artefactos voladores indestructibles, con capacidad de invisibilidad, tecnología de visión nocturna, capaces de captar sonidos e imágenes de otras aeronaves enemigas, esto nos recuerda a los actuales cazas bombarderos, incluso a las modernas aeronaves con sistema furtivo, que evita radares. En el Samarangana-Sutradhara también podemos encontrar desde velocidades, detalles técnicos y diseños hasta instrucciones sobre cómo maniobrarlas y el uso correcto de su combustible. El Ramayana añade:
“…Con estos métodos se puede construir un vimana grande como un templo… Debe haber cuatro depósitos de mercurio en su interior. Cuando se calientan por medio de un fuego controlado, el vimana desarrolla un poder de trueno por medio del mercurio. Si este motor de hierro, con uniones adecuadamente soldadas, se llena de mercurio y el fuego se dirige hacia la parte superior, desarrolla una gran potencia, con el rugido de un león, e inmediatamente se convierte en una perla en el cielo. Fuerte y durable debe ser hecho el cuerpo, como un gran pájaro volador, de material ligero. Dentro de él debe uno poner el motor de mercurio con su aparato calefactor de hierro por debajo. Por medio del poder latente en el mercurio que pone el impulsor del torbellino en movimiento, un hombre que se siente adentro puede viajar una gran distancia en el cielo de la manera más maravillosa…”
Como vemos, los registros Veda son detallados, mas allá de que podemos dudar que sea el mercurio el combustible utilizado para volar, de todas maneras, está perfectamente registrado todos los datos técnicos del Vimana.
Cabe aclarar que el Ramayana (“Viaje de Rama”) cuenta las aventuras de Rama, una de las encarnaciones del dios Vishnu, protector de la humanidad. Escrito en sánscrito y compuesto por 24.000 versos divididos en 7 volúmenes, se atribuye al sabio hindú Valmiki quien debió escribirlo en torno al siglo III a. C. En él se narra la encarnizada lucha de Rama contra los Asuras (demonios sedientos de poder) que deseaban dominar el mundo y se parece muchísimo a la misma historia de los Nefilim representados en el Libro de Enoc. Frente a ellos se situaban los Devas: deidades benévolas, cuyo nombre proviene de la palabra protoindoeuropea deiwos, un adjetivo que significaba «celestial» o «brillante».
Los vedas, además de registro, son un manual de instrucciones lo que da la pauta de que los dioses, además de manejar los vimanas, enseñaban a los seres humanos a manejarlas. Es por eso que hay registro exacto de la maquinaria, medidas, usos, etc.:
“…Las subdivisiones de los movimientos de las vimanas son: inclinación, ascensión vertical, marcha hacia adelante, retroceso, ascensión normal, descenso normal y progresión en largas distancias. Todos estos movimientos se obtienen ajustando correctamente los dispositivos que le aseguran un movimiento perpetuo. La fuerza y la duración de estos artefactos dependen del material empleado. He aquí algunas de las cualidades principales del vehículo aéreo: puede ser invisible, transportar pasajeros, ser también construido en forma pequeña y compacta y moverse en silencio. Cuando se emplea el sonido, todas sus partes motrices deben tener extraordinaria flexibilidad y ser objeto de un ajuste impecable; debe durar mucho tiempo, estar cubierto, no debe llegar a ser demasiado cálido ni demasiado frío, demasiado rígido ni demasiado blando; puede ser movido por los sonidos y por los ritmos…” (Samarangana Sutradhara)
Templo de Brihadeeswarar, con forma similar a un Vimana
Como vemos, era muy importante dejar en claro que no estaban hablando de leyendas o cuentos, sino de máquinas reales. Y de esto no debemos culpar a los antiguos hindúes. No. Porque quienes les enseñaron a utilizar los vimanas fueron los dioses.
¿Por qué los dioses enseñaron a usar los vimanas a los hindúes? ¿acaso necesitaban que supieran usarlos? ¿Por qué necesitarían que alguien que no está familiarizado por maquinarias tecnológicamente avanzadas, supieran manejar sus carros voladores?
Debemos leer un poco más los vedas, para poder llegar a una conclusión. Vayamos al Mahabharata. El Mahabharata, un conjunto épico escrito por los rishis con unos 200.000 versos y que habla con lujo de detalles de una Guerra Nuclear. Se dice que estos textos tienen unos 13.000 años. Antes de conocerse los efectos de la bomba atómica estos poemas carecían de sentido, ahora no, al igual que el de los carros de fuego que por los aires los llevaban: «Si el fulgor de mil soles estallara de repente en el cielo, sería como el esplendor del Poderoso, Ha llegado a ser la Muerte, la destructora de mundos. (era) un solo proyectil cargado con toda la fuerza del Universo. Una columna incandescente de humo y llamas brillante como diez mil soles se elevó en todo su esplendor. Era un arma desconocida, un relámpago de hierro, un gigantesco mensajero de muerte, que redujo a cenizas a toda la raza de los Vrishnis y los Andhakas. Los cadáveres quedaron tan quemados que no se podían reconocer. Se les cayeron el pelo y las uñas: los cacharros se rompieron sin motivo, y los pájaros se volvieron blancos. Al cabo de pocas horas todos los alimentos estaban infectados. Para escapar de ese fuego los soldados se arrojaban a los ríos, para lavarse ellos y su equipo. Un tallo fatal como la vara de la muerte. Medía tres codos y seis pies. Dotado de la fuerza del trueno de Indra, la de mil ojos, destruía toda criatura viva…»
¡Wow! Ya vamos teniendo una mejor visión de lo que pasaba… La tierra estaba en guerra, pero no era SU guerra, no. Era una guerra entre dioses. Dos facciones de extraterrestres se enfrentaban con sus vimanas, sus “Astras” (armas de destrucción masiva) eran terribles, tanto que cada vez que las utilizaban, dejaban un rastro de muerte y destrucción a su paso que causaba muchísima impresión a los antiguos terrestres. Imaginemos esto: cuando la primera bomba nuclear fue lanzada en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, el mundo se impresionó. Una explosión tan inmensa, tan devastadora, fue portada de diarios y revistas en una época donde la tecnología estaba al alcance de la mano. ¿Qué podrían pensar los habitantes de este planeta, en una época en que los automóviles eran los elefantes y caballos y los mensajes de texto eran las cartas? Sencillamente se volverían locos. Un hongo gigantesco, un calor impresionante, cadáveres incinerados por todos lados, un espectáculo dantesco. Y esos vimanas… esas naves voladoras, surcando los cielos a velocidades tremendas, un ruido intenso. Volvería loco a cualquiera. Entonces, los extraterrestres (Dioses) tomaron una decisión: contarle su situación a cierto número de humanos, enseñándole su tecnología y hasta como volar sus naves espaciales. ¿Por qué? Sencillo. Si algo le pasaba al piloto del vimana, sería necesario que alguien condujera su vehículo. O sea, en una guerra en la que el hombre no tenía nada que ver, debía tomar un bando. Es más fácil para los “dioses”, enseñarles a algunos humanos (obligándolos de esta manera a tomar un bando) que esperar que los humanos eligieran el bando por si mismos…
No cabe la menor duda que tanto los vimanas como los astras son reales. No dije “fueron”, dije “son”. Y digo que son porque, más allá de los nombres, las naves y armas extraterrestres son reales. Y, evidentemente, los extraterrestres siguen viniendo desde hace más de 13.000 años. El hombre de esa época, impresionado por lo que veía, describió perfectamente la guerra que estaba sucediendo. En esta guerra no morían solamente los extraterrestres, sino hombres, animales, destruían casas, sembradíos, templos, etc. la gente moría por una guerra que no entendían y que no habían iniciado. Y además de esto, muchos hombres tuvieron que elegir bando (u obligados a tomar uno) y aprender a manejar las naves y las armas. Y, como todo, lo registraron en los vedas.
Ha habido informes de que se encontró un vimana en Afganistán y el descubrimiento, de ser real, fue realizado por soldados estadounidenses apostados en ese país.
¿Será cierto? No existen fotos del hallazgo.
Pero seguramente, muy pronto, un vimana será encontrado y así, estaremos más cerca de comunicarnos con mis Dioses Astronautas.
Desde hace algún tiempo, en las redes sociales surgió un asunto que, a muchos, los lleva de los pelos. Muchos dicen y aceptan como una verdad dicha, que el 20 de julio de 2019 llegaran los extraterrestres, brazo en alto, manos saludando. O peor, vienen el 20 de julio, pero no en son de paz. La paranoia está a la orden del día, están los que se asustan, los que no le dan importancia, los que los esperan… Todo esto lo vimos en varias películas (en otro artículo, me explayaré acerca de porque casi todas las películas sobre extraterrestres son bélicas y nos vienen a destruir…) Particularmente, pienso que el 20 de julio, NO es el día elegido. De hecho, pienso que faltan algunos años para su llegada.
Imagino el día en que escuche (en vivo o a través de la televisión, claro) “venimos en paz, tomen nuestros adelantos tecnológicos y prosperen”. Por más ridícula que suene la frase, hay muchas personas que quieren esto: ser “salvados” por los extraterrestres. Otra parte de la humanidad tiene miedo a esta llegada. Luego de mucho meditar, pensar, leer e investigar, creo haber descubierto el secreto por el cual, mis dioses astronautas aun no descendieron a “darnos sus regalos”. Pero esto tiene varios personajes que son parte de la trama que les presento, y que lleva más de 70 años de historia.
Vayamos por partes, para que se entienda el punto.
ANDRIJA PUHARICH
Tal vez parece que estoy saliendo del tema, pero les aseguro que “todos los caminos llevan a Roma”.
AndrijaPuharich era un médico, investigador paranormal y físico. Como investigador paranormal, dirigió experimentos tales como telepatía en cajas de Faraday, y otras investigaciones parapsicológicas al UriGeller y al brasileño Arigo. Fue autor de una gran cantidad de libros, ensayos parapsicológicos, muchísimas patentes y dio infinidad de conferencias alrededor del mundo. Pero lo que nos interesa es la sociedad secreta que dirigió.
En los años 50, dirigió sesiones de espiritismo, para comunicarse con “el consejo de los nueve”, llamado también “Enéada”, un grupo intergaláctico secreto que dictaba el rumbo del universo y la humanidad. Este consejo, estaría formado por nueve dioses creadores, al mando del dios creador de todo, Atum.
Existen en la mitología de muchas culturas consejos de nueve dioses o enéadas, hindúes, egipcios, griegos (también están las nueve Musas), olmecas, nórdicos… La pregunta principal es ¿son todos estos “consejo de los nueve” el mismo consejo con el que comunicaba Andrija? Yo postulo que sí, y se plantea otra pregunta: ¿Por qué necesitaba Puharich y su sociedad secreta comunicarse con el “consejo de los nueve”?
La enéada Egipcia: Shu, Tfenis, Gueb, Nut, Osiris,Isis, Set, Neftis y Horus
Instrucciones, necesitaban instrucciones, pasos a seguir para el mejoramiento de la humanidad, en varios niveles, desde lo social hasta lo tecnológico. Mediante sesiones de espiritismo, concentración mántrica. Andrija y la elite secreta, lograron comunicarse con el consejo para obtener información. De hecho, la sociedad secreta se llamaba “Lab Nine” (Laboratorio nueve) y esta era heredera de la “fundación de la tabla redonda”, creada por Puharich en 1948. ¿Recuerdan que dije que esto nace hace más de 70 años?
Esta sociedad se dedicaba al estudio de lo paranormal, a través de un médium indio llamado Vinod. Lograron tomar contacto con un grupo de alienígenas que se hacían llamar “El Consejo de Los Nueve” o simplemente “Los Nueve”. Cuando Vinod volvió a la india, Puharich siguió contactando a Los Nueve, a través de otros médiums, uno de estos fue Uri Geller, a quienes los Nueve habrían dotado de sus poderes. Geller a su vez, decidió no trabajar más junto a Puharich (calculo que la fama de Geller crecía y decidió seguir su propio camino), este –Puharich- siguió sus investigaciones con otros médiums menos conocidos.
LOS NUEVE Y RODDENBERRY
A estas reuniones, realizadas en casa de Puharich, asistían políticos, artistas, catedráticos, etc. entre estos, se encontraba un tal Gene Roddenberry, que luego sería el creador de la conocida serie “Star Trek”. Roddenberry era un escéptico en cuanto a OVNIs y extraterrestres, pero un creyente acerca de la telepatía, fenómenos paranormales, clarividencia, telekinesis, etc. En resumen, creía en el poder de la mente, pero no en la existencia de algo fuera de este mundo. Había sido invitado a las sesiones de Puharich por Sir John Witmore, asistente asiduo a estas reuniones. Roddenberry se sintió atraído por estas reuniones y no es para menos. Imaginemos la escena por un momento. Reuniones secretas, médiums y comunicaciones con el espacio exterior u otras dimensiones. Poco a poco iba creyendo en la existencia de seres en otros mundos… Algunos preguntando, el médium respondiendo a estas preguntas… ¡una tonelada de información! Roddenberry tomaba nota de todo. Incluso lo imagino haciendo dibujos, escribe fechas, hace flechas entre varias notas… Esta información, recopilada en varias de estas sesiones, fue utilizaba por Roddenberry para crear varios capítulos de “Star Trek” y aquí es donde llego al punto en cuestión.
STAR TREK Y LAS BASES DE LA LLEGADA DE LOS EXTRATERRESTRES
Recordemos un poco de que se trata la serie: viajamos junto con la tripulación del USS Enterprise, una nave interestelar al mando del Capitán James T. Kirk (William Shatner). Al comienzo de cada capítulo, la voz en off de Shatner decía: “El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.”
La serie comenzó a transmitirse el 8 de septiembre de 1966, con un éxito moderado al principio. Incluso, antes de finalizar la primera temporada, la cadena estaba pensando en finalizar la serie. Roddenberry intercedió y la serie continuó en el aire. Siempre bajo la atenta mirada de Roddenberry. Luego la serie comenzó a ganar adeptos, aunque, sorpresivamente Roddenberry decidió dejar la serie (como productor) antes de finalizar la tercera temporada. Esto no lo alejo de la serie, de todas maneras, creo que en realidad Roddenberry no estuvo muy de acuerdo con el rumbo de la serie, y decidió dejar su cargo de productor ejecutivo.
LA SERIE
Star Trek, La Serie Original
El concepto general de la serie es simple. Una nave interestelar, el USS Enterprise, perteneciente a la “federación unida de planetas”, al mando del capitán James E. Kirk y su tripulación. La misión principal de la nave, es sencilla: buscar mundos tecnológicamente avanzados para invitarlos a unirse a la Federación. La trama ficticia comienza en el año 2063, año en que se efectúa el “primer contacto” (volveremos a este dato más adelante) entre los humanos de la tierra y los Vulcanos, una raza extraterrestre representante de la federación de planetas.
Después de este primer contacto, la tierra pasa por un momento glorioso, con un crecimiento social, tecnológico, un progreso constante, convirtiéndose en una especie de paraíso. Esto hizo que la tierra se convirtiera en la sede de la federación, con sede en Paris, Francia. La academia de la flota estelar, se encuentra en San Francisco, California.
La serie plantea soluciones, bastante simplistas, a ciertos problemas de los que se hablaba ya en esa época: viajes en el tiempo, viajes a la velocidad de la luz, teletransportación, comunicación inalámbrica, etc.
La serie describió con acierto, varios avances tecnológicos de nuestra época:
Gene Roddenberry
– El teléfono móvil: Era por todos conocido que los tripulantes de la Enterprise tenían intercomunicadores. Sin lugar a dudas, este es el mejor ejemplo de un teléfono celular (no un Smartphone, ya que no tenía pantalla y solo les servía para comunicarse con la nave.
– La Computadora personal: cuando se estrenó Star Trek, las computadoras eran enormes, pesadas y muy poco “personales”. Roddenberry nos mostraba que las computadoras eran esenciales en la vida diaria de la tripulación y, además, eran pequeñas. Luego de la cancelación la serie, comenzaron a lanzarse las primeras computadoras personales.
– la Tablet: en varios capítulos, vemos a Kirk o su tripulación utilizando pequeños artilugios donde firman documentos, escriben reportes, etc. utilizan una especie de “lápiz” de plástico. Recién en 1989, 20 años después de la finalización de la serie, vería la luz una Tablet rudimentaria que, 20 años después se convertiría el I-pad de Apple.
– scanner médico: el doctor de la tripulación, el Dr. McCoy, utilizaba un scanner médico, para dar un diagnostico sin necesidad de abrir el cuerpo de una persona. Era una especie de tomógrafo computarizado, rayos X, resonancia magnética, etc., todo en un aparato que llevaba el doctor en la palma de la mano. Actualmente tenemos todos esos aparatos médicos, pero son máquinas de grandes proporciones. Estoy seguro que, en unos años, veremos estos aparatos más parecidos al del Dr. McCoy.
– el GPS: en la serie, tenían un “teletransportador”, con el que se transportaban desde la nave hacia cualquier lugar, en cualquier planeta, siempre y cuando estuvieran en su atmosfera. Nuestros modernos GPS nos permite saber dónde estamos y hacia dónde vamos, igual que el teletransportador de la Enterprise. Todo mediante coordenadas. A los GPS, solo les falta llevarnos (actualmente solo nos guía). Muy pronto, tal vez…
– las memorias USB: Los tripulantes de la Enterprise utilizaban unos dispositivos muy pequeños, cuadrados y planos de unos 7 centímetros. Con estos, introducían información a las computadoras u obtenían información de estas, pudiéndola transportar en estos dispositivos. Si bien se parecían más a disquetes que a un pendrive, la cantidad de información que podían cargar era mayor que la soportada por un disquete en su mejor momento.
– pantallas de plasma gigantes: la nave estelar Enterprise no tenía claraboyas o ventanas de ningún tipo. Todo el exterior, mapas, información, etc., lo veían en unas pantallas gigantes que estaban distribuidas por toda la nave. Estas, son antecesores de las modernas pantallas planas de plasma. En esa época, los televisores no eran planos y, además, eran de un tamaño bastante reducido. Actualmente, tenemos televisores de pantalla plana cada vez más grandes, parecidos a los de la Enterprise.
Estos son solo algunos de los adelantos tecnológicos mostrados en la serie, pero es seguro que hay más. todos ellos salieron de la cabeza de Gene Roddenberry. ¿Un vidente? ¿un genio? No.
Simplemente alguien que en los 50’s tomó miles de notas en ciertas reuniones en las que participó como invitado…
La serie tuvo mejor repercusión luego de su finalización, convirtiéndose en algo de culto años después. Esto generó películas, nuevas series, merchandising, etc. lo que nos lleva a…
PRIMER CONTACTO
30 años después del comienzo de la serie original, se proyecta en los cines “Star Trek: Primer contacto”. Esta película se desprende de una de las series de Star Trek, “Star Trek: La Nueva Generación” y narra las aventuras de la nueva Enterprise, en el año 2373, al comando del Capitán Jean Luc Picard y su nueva tripulación. Esta vez, la nave debe enfrentarse a los Borg, que planean viajar en el tiempo, al año 2063 y evitar el primer contacto de los Vulcanos con los Terrestres. Esto generara que toda la federación unida de planetas, se tambalee, ya que el mayor crecimiento y desarrollo de la federación se produjo después de que la tierra se uniera a ella. Así que, en esta película, los héroes y villanos viajan al pasado (su pasado, nuestro futuro) a salvar a alguien que invento la velocidad Warp…
¿Aburridos? Esperen un poco y verán de qué hablo…
La velocidad Warp es lo que permite, en teoría, a las naves interestelares viajar por toda la galaxia. Viajar más rápido que velocidad de la luz. Se necesitaría un motor especial, una nave especial que pueda modificar su espacio-tiempo, comprimiéndolo delante y expandiéndolo detrás, pero sin modificar el espacio-tiempo de la nave en si… cosas de nerds, bah.
Pero, aquí podemos recopilar todo y demostrar, al fin, porque los ET’s, no aterrizarán el 20 de julio.
La respuesta rápida es: no estamos preparados.
ES HORA DE CONTAR LA HISTORIA COMPLETA
Gene Roddenberry comenzó en los 50’s a participar de las reuniones en el “Lab Nine”, donde se contactaban con el “Consejo de los 9”. El, descree hasta el momento de la existencia de los extraterrestres, OVNIs, etc., pero cree en el mundo paranormal. A partir de estas reuniones, su manera de pensar cambia. Entiende que el consejo de los 9, son extraterrestres que dirigen el futuro de una federación de planetas, aunque la tierra NO PERTENECE A ESTA FEDERACION. Roddenberry toma notas, y va planeando algo: preparar a los seres humanos para la llegada de esa Federación de Planetas. Entonces, crea Star Trek, una serie donde nos cuenta, desde la ficción, sobre naves, la federación, amigos, aliados y enemigos, etc. la serie no tuvo éxito en el momento de ser emitida y esto hizo que Roddenberry dejara la serie. Luego, la serie se convirtió en una serie de culto y Roddenberry volvió a la carga.
Aquí es donde entra “PRIMER CONTACTO”. En esta película, como quedo dicho, bueno y malos viajan al pasado. Los malos, para matar a quien inventa la velocidad Warp, los buenos, a salvarlo. ¿Por qué es tan importante este personaje? Porque sin el rastro que deja la velocidad Warp, los Vulcanos nunca se acercaran a la tierra y, por consiguiente, NO PERTENECEREMOS A LA FEDERACION UNIDA DE PLANETAS. Por supuesto, los buenos ganan, la velocidad Warp se produce, los vulcanos llegan a la tierra y todos son felices, incluso yo. ¿porque? Espero que a esta altura del articulo, estés diciendo “¡ahhhh…!”, porque entendiste a donde apunto.
Si, aquí está el porqué: no bajan, se presentan y nos “salvan”, porque aún no tenemos la tecnología para viajar a la velocidad de la luz o más allá. Es tan simple como eso. Roddenberry sabía, por haber participado en las reuniones de “Lab Nine”, que el Consejo de los 9 está esperando que nuestras naves estén listas para recorrer el universo, antes de bajar públicamente a la tierra.
Entonces, queda claro porque este 20 de julio, no llegaran los ETs a salvarnos o esclavizarnos (dependiendo de quien lea esto). ¿faltara mucho para la llegada? Esperemos que no, ya que este convulsionado mundo necesita “una mano exterior” para llegar a nuestra cúspide, en todos los sentidos. Sólo nos falta el “motor Warp” o como lo vaya a llamar su inventor.
Entonces podremos decir «¡Gene Roddenberry tenía razón!»
Existen las religiones, la ciencia, las creencias… ¿y si hubiera algo que unificara todas las anteriores? ¡Pues sí, existe! Se llama astro-arqueología, más conocida como teoría de las paleo-visitas o teoría de los antiguos extraterrestres. Aquí continuamos desenrollando la madeja que comenzara a desenrollar Alexander Kazantzev hace más de 40 años…
(artículo publicado originalmente en la edición británica de Phenomena Magazine, en Septiembre de 2013)
Desde los 11 años me pregunto lo mismo: ¿Cómo es que Dios creó al mundo, a nosotros, y no creó a NADIE MAS EN TODO EL COSMOS? Sé que son palabras muy difíciles para que las haya dicho un chico, pero así fue. Y no por casualidad. Estaba enfermo, en cama, por una enfermedad que me tuvo en ella por 4 meses. Aburrido de la televisión, de los juegos de mesa, comencé a leer. Mi padre siempre fue de tener muchos libros y nos inculco siempre el hábito de la lectura, pero fue en ese momento de enfermedad cuando leí todo lo que pude. Entre las decenas de libros que leí, cayó en mis manos “Recuerdos del Futuro” (Chariots of The Gods) de Erich Von Däniken. Ese libro me amplió la mente y comenzó a poner ideas “locas” en mi cabeza. Y dudas. Muchas dudas. Una vez que me recompuse de mi enfermedad, comencé a ahorrar dinero para comprar más libros de Däniken y luego, de otros autores. La teoría astro-arqueológica hervía de información. Así como yo comencé a entenderla, en estas notas intentaré explicarla, de la manera más simple posible, para que usted, lector, entienda de qué habla la “teoría de los antiguos astronautas”.
SE COMIENZA POR EL PRINCIPIO…
Comenzando por el principio, debemos decir que no es una ciencia la astro-arqueología. Es una especie de para-ciencia que se alimenta de las ciencias “convencionales” para generar las teorías y “demostrarlas”. Arqueología, historia, paleontología, matemáticas, astronomía, física y muchas más. Pero todo parte de un punto en especial: la teoría dice que fuimos visitados por seres extraterrestres avanzados, que mediante la manipulación genética y cruza de sus genes con los de un homínido que encontraron en unos de sus viajes interplanetarios, crearon al hombre “a su imagen y semejanza”. ¿Suena arrogante, no? pues más arrogante, en mi humilde opinión, suena pensar que un ser sin cuerpo ni materia al que llamamos Dios creó al hombre a partir de la tierra y dando un soplo de vida… Aunque la teoría de un Dios no es tan equivocada. Simplemente, el hombre antiguo, al desconocer artefactos modernos como un teléfono celular, un megáfono, un helicóptero, etc. confundió a los extraterrestres con Dioses, ya que solo un Dios puede volar, hablar con otros dioses que se encuentran lejos de él y volar en “carros de los Dioses”.
EL HOMBRE ANTIGUO NO PUDO EXPLICARLO
1 – El Hombre de Marte en Uzbekistán
Imaginemos lo siguiente: un hombre sencillo, hace 2.500 años, se encuentra tranquilo labrando la tierra. De pronto, ve en el cielo un “Carro” que emana fuego y un ruido como “mil caballos cabalgando” que se posa cerca de donde él se encuentra. Muerto de miedo, el hombre vence ese miedo y se acerca al carro. De él, salen 2 sujetos vestidos con ropajes que brillan “con el brillo de 100 soles” y que tienen una especie de halo sobre sus cabezas. Estos seres se agacharon a la tierra, la tomaron con sus manos, maldiciéndola. Nuca más creció nada donde los seres posaron su carro. ¿Llegaron del cielo? ¿Visten ropajes brillantes? ¿Tienen un halo sobre sus cabezas? ¡SON DIOSES! Si esto lo vemos actualmente, simplemente se describirá como un caso como miles, de un OVNI aterrizando en un espacio rural, con un campesino de testigo. Este campesino, se acercó sigilosamente al aparato y vio como dos seres metidos en mamelucos brillantes y con cascos transparentes en la cabeza, toman muestras del suelo antes de volver a subir a la nave y despegar hacia el cielo. Por supuesto, la radiación provocada por el artefacto dejo estéril la tierra donde se posó…
Los antiguos habitantes, dibujaban lo que veían…
Como estos casos, hay miles. Como dije, hay muchas maneras de demostrar la veracidad de la teoría. Por ejemplo, si ven la imagen 1 (Conocida como El Hombre de Marte), esta pintura fue descubierta por el arqueólogo Guergui Chatski, en la región de las cuevas de Fergana en Uzbekistán, junto a gran cantidad de otras pinturas rupestres. En ella se ve claramente un OVNI sobre una montaña y en el suelo un extraño ser, con un casco dotado de antenas, extendiendo su mano derecha, mientras que la otra permanece a la altura del vientre o cinturón. La pintura correspondería al periodo Neolítico. El comienzo del Neolítico varía según las regiones: en Oriente próximo tiene lugar hacia el 7.000 A.C.; en el Mediterráneo oriental sobre el 4.000 AC. y en Europa occidental alrededor del 3.000 A.C. como sea, estas pinturas, que muestran un extraterrestre con su OVNI, tiene no menos de 4.000 años de edad. Si miramos todas las pinturas rupestres del neolítico, veremos que en la mayoría se representa escenas cotidianas, como hombres cazando. En esta pintura se representa algo que ocurrió realmente. Los antiguos pobladores vieron una nave, vieron un extraterrestre, y lo dibujaron con gran detalle.
UN COHETE DE 1.500 AÑOS
2 – Lápida de Pakal
En la imagen 2, el “astronauta” de palenque, México. En la tumba de K’inich Janaab’ Pakal. Este gobernante maya que vivió entre el 603 y el 683 de nuestra era. Fue, según dicen, un rey justo, que salvo al pueblo y lo unió después de épocas aciagas. Luego de su muerte, le construyeron una pirámide y dentro de ella colocaron un sarcófago donde lo enterraron. La tapa de este sarcófago esta hermosamente trabajaba y muestra a Pakal en su camino al cielo. Pero la lápida esconde algo: muestra a Pakal sentado delante de los controles de una nave espacial, muy parecida a los cohetes a propulsión actuales. Se supone que Pakal pilotea una nave. Sus manos parecen accionar palancas. Sus pies, que se encuentran en actitud dinámica, parecen accionar alguna clase de pedales. Su cabeza parece estar descansando en un soporte y junto a su nariz parece tener un micrófono o dispositivo para respirar. Su vista está atenta a la supuesta proa de la nave y en la parte inferior del mascarón parece salir un chorro de llamas que corresponde a la propulsión de un cohete. ¿Cómo es esto posible? Esta es solo la punta del ovillo. Seguiremos desenrollándolo. Seguiremos “demostrando” la teoría. Aquí solo mostramos dos casos, en nuestro próximo artículo, les contaremos como un escéptico, ingeniero de la NASA, cambio su manera de pensar, demostrando que las teorías de Däniken eran ciertas…
Pruebas científicas de una verdad trascendente: seres de otro mundo crearon la vida en la tierra.
Hallazgos en campos tan dispares como la genética, la biología, la bioquímica o la astrofísica apuntan hacia una evidencia desestabilizadora: que una inteligencia no humana –quizá una civilización alienígena, como sostienen aclamados científicos– fabricó de modo artificial el ADN terrestre, ensamblando determinados elementos por medio de ingeniería genética y codificando en el mismo la información necesaria para el surgimiento de la vida en nuestro planeta. Esta tesis ha sido y es defendida por investigadores de primer nivel, como el propio descubridor de la estructura del ADN y Premio Nobel de Medicina por dicho hallazgo.
En 1953, Harold Urey y Stanley Miller, dos científicos de la Universidad de Chicago (EE UU), llevaron a cabo un experimento, calificado por la prensa del momento como «el más sorprendente de todos los ensayos». Ambos investigadores habían creado una mezcla formada por moléculas simples de metano, amoniaco, hidrógeno y vapor de agua, que introdujeron en una vasija con agua. Su intención era reproducir la «sopa primordial», en la que presumían había nacido la vida en la Tierra por primera vez miles de millones de años atrás.En definitiva, «el más sorprendente ensayo de la historia», que todos hemos estudiado en el colegio como la prueba de que la vida surgió de forma casual y espontánea, únicamente consiguió formar compuestos inertes, que nada aclaraban sobre el nacimiento de las primeras células vivas: las unidades básicas de todo ser, capacitadas para absorber nutrientes –alimentos– y reproducirse en nuevas células. El mismo año que Urey y Miller realizaron su famoso ensayo –en 1953–, los biólogos James D. Watson y Francis Crick hicieron uno de los grandes hallazgos de la humanidad: descubrieron la estructura del ADN en forma de doble hélice, lo que complicaba mucho más la explicación de que la vida había nacido en la Tierra de forma casual. Por su logro, Watson y Crick recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962, convirtiéndose por derecho propio en dos de los científicos más influyentes del siglo XX. Francis Crick siempre se caracterizó por dar a conocer sus opiniones de una forma clara y rotunda, sin medias tintas ni ambigüedades. Por ello, pocos se sorprendieron cuando en 1973 publicó un artículo con el laureado químico Leslie Orgel en la revista Icarus (vol. 19). En dicho trabajo defendía una teoría que ya conocían muchos de sus compañeros científicos: que la vida en nuestro planeta había sido inseminada «por la actividad deliberada de una civilización extraterrestre». Francis Crick era consciente –al igual que muchos otros genetistas– de que la estructura del ADN en forma de doble hélice parecía haber surgido de la nada, pues no se habían encontrado pasos intermedios previos a su formación. Por tanto, dedujo que la única posibilidad es que hubiera llegado a nuestro planeta ya conformada. La probabilidad de que organismos vivos extraterrestres «aterrizaran» en nuestro planeta a bordo de un meteorito o por esporas empujadas a nuestro mundo a causa de la presión ejercida por la radiación de una estrella –tal como defiende la hipótesis de la panspermia–, es prácticamente nula según Crick, pues ningún organismo vivo resistiría a los rigores de tal viaje espacial.
Este disco no sólo asombra por su gran belleza, el disco de Nebra es una verdadera obra de precisión.
Hecho hace cerca de 3.600 años, su autor fue un verdadero genio según constatan astrónomos actuales.El misterioso disco de Nebra se descubrió en 1999 en el estado de Sajonia Anhalt (Alemania), en la montaña de Nebra. Desde el descubrimiento ha sido restaurado e investigado en diversas ocasiones, y ha superado las acusaciones en el sentido de que es falso. El disco Nebra no sólo es original, es además una obra genial. Se trata de la primera obra conocida en la que se representa una cosmovisión concreta y compleja del espacio.
Los Conocimientos babilónicos
El astrónomo Rahlf Hansen, del Planetario de Hamburgo, uno de los más renombrados de Europa, explicó al cierre de la etapa de investigaciones que con el disco de Nebra se podía, en una época en la que no existían aún los calendarios, determinar en cualquier parte de la Tierra si era primavera u otoño.
El disco o placa de bronce con un peso de cerca de 2 kilos es prácticamente redonda y tiene un diámetro de aproximadamente 32 centímetros. Se pueden apreciar en ella un barco, el sol, la luna, las estrellas y una serie de siete puntos de oro que son el cúmulo de estrellas Las Pléyades según la constelación de hace 3.600 años. Al margen del disco se pueden ver dos arcos horizontales sobrepuestos posteriormente con los que se podía determinar exactamente el cambio de primavera y el cambio de invierno.
Los conocimientos 1000 años antes que Mileto
Los científicos están convencidos de que ya en la época de bronce los humanos se imaginaban el planeta como un disco plano rodeado por el cielo en forma de cúpula. La idea fue definida por primera vez de forma escrita 1000 años después por el astrónomo, matemático y filósofo griego Tales de Mileto (aprox. 460/39–546/45 a.C.).
Hasta la actualidad se subestimó a los pueblos campesinos que no contaban con escritura y que habitaron Europa hacia 1600 antes de Cristo. El disco de Nebra cambiará la visión que se tenía de los hombres de hace 3600 años, según explica el arqueólogo alemán.
Los conocimientos astronómicos para la construcción del disco debieron de provenir con gran probabilidad, según dicen los expertos, de Babilonia a través de las relaciones comerciales mantenidas con Europa en aquella época.
Hasta ahora se subestimó a los pueblos campesinos que no contaban con escritura y que habitaron Europa hacia 1600 antes de Cristo. El disco de Nebra cambiará la visión que se tenía de los hombres de hace 3600 años, según explica el arqueólogo alemán Harald Meller, miembro del grupo de investigadores del disco.
Muchas veces se dijo que las pruebas de la existencia de extraterrestres en la antigüedad no esta probada. pero quienes sostenemos y creemos en la teoría de los antiguos astronautas sabemos que las pruebas están, muchas veces, a la vista.
sencillamente hay muchos errores de interpretación y, esta vez, en lugar de probar la existencia, nos volcaremos a probar que la biblia siempre se presto a malas interpretaciones y problemas de traducción.
el primer ejemplo es el Moisés de Miguel Ángel.
El Moisés es una escultura de mármol blanco y fue realizada en 1509, obra de Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), centrada en la figura bíblica de Moisés. Originariamente concebida para la tumba del papa Julio II en la Basílica de San Pedro, el Moisés y la tumba se colocaron finalmente en la iglesia menor de San Pietro in Vincoli, en la zona del Esquilino, tras la muerte del papa. La familia della Rovere, de la que el papa procedía, fueron los mecenas de esta iglesia, y el mismo papa había sido cardenal titular antes de su nombramiento como representante del Vaticano.
La estatua se representa con cuernos en su cabeza. Se cree que esta característica procede de un error en la traducción por parte de San Jerónimo del capítulo del Éxodo, 34:29-35. En este texto, Moisés se caracteriza por tener karan ohr panav («un rostro del que emanaban rayos de luz»), lo que San Jerónimo en la Vulgata tradujo por cornuta esset facies sua («su rostro era cornudo»). El error en la traducción es posible debido a que la raíz trilítera hebrea krn (en hebreo las vocales no se escriben) puede ser interpretada «keren», luminosidad, resplandor, o «karan», cuerno. Cuando Miguel Ángel esculpió el Moisés el error de traducción había sido advertido, y los artistas de la época había sustituido, en la representación de Moisés, los cuernos por dos rayos de luz. No obstante Miguel Ángel prefirió mantener la iconografía anterior.(Fuente: Wikipedia.org)
Los «Cuernos» de Moises
Este sencillo ejemplo nos da la pauta que mucho de lo que se escribió en la biblia, fue (o habría sido) mal traducido. Este ejemplo del Moisés, es uno solo de tantos. en estas publicaciones, iremos desgranando las pruebas de las malas traducciones o interpretaciones erróneas de la Biblia y varios Libros Sagrados.
Todo dentro del respeto por las religiones, porque quienes creemos en la teoría astro-astrologíca, creemos que la presencia de extraterrestres en nuestro pasado remoto (o próximo) no significa que Dios no exista.
Las «pruebas» son muchas. sencillamente, hay que saber mirar, pensar y discernir.
Nuestro próximo informe, habla de un profeta: Ezequiel y su «Vision de Dios»…
El misterioso y bello texto de Voynich, datado en el siglo XV y que muchos investigadores han considerado recientemente como ungalimatías, podría no tratarse de un fraude después de todo. Un nuevo estudio de la Universidad de Manchester sugiere que el texto comparte bastantes características con lenguas auténticas, así como que podría contener mensajes codificados. Para alcanzar esta conclusión, el equipo científico ha manejado un sistema que analiza la entropía de las palabras empleadas en el manuscrito y la pone en relación con sistemas similares de otros lenguajes ya existentes.
La afirmación acerca de la posible existencia de un idioma secreto surge del empleo de una técnica estadística que pone una cifra en la información contenida por los elementos de un texto o código, incluso si su significado es desconocido. Esta técnica también podría ser empleada para determinar si hay un significado en los genomas, posibles mensajes alienígenas, e incluso para esclarecer las señales entre las neuronas en el cerebro.
El manuscrito de Voynich ha confundido y fascinado a partes iguales a los investigadores desde que el vendedor de libros Wilfred Voynich lo encontró en un monasterio italiano en 1912. El texto contiene ilustraciones de ninfas desnudas, plantas inidentificables, diagramas astrológicos y páginas y páginas de texto escrito en un alfabeto no identificado.
Aunque el patrón de longitud de las palabras y de la combinación de signos en el texto es similar a otros de lenguas conocidas, varios estudios recientes sugerían que el libro era un claro fraude del siglo XV, diseñado para timar a los coleccionistas de libros del Renacimiento, y que las palabras no tenían significado. Un trabajo científico mostraba, incluso, que técnicas ya conocidas de los criptógrafos del siglo XVI podrían haber permitido que alguien creara estos patrones utilizando un conjunto sin sentido de caracteres. Otro estudio concluía que las propiedades estadísticas de la escritura eran coincidentes con un galimatías.
Entropía de las palabras
Ahora, Marcelo Montemurro, de la Universidad de Manchester (Gran Bretaña), ha analizado el texto junto a otros colegas, utilizando una técnica que retira la mayoría de los términos con significado. “Decidimos que era la fórmula ideal para analizar este misterioso manuscrito –afirma Montemurro-. La gente ha estado discutiendo y discrepando durante décadas si se trataba de un engaño, así que esta nueva técnica podría permitir un acercamiento a la verdad”.
Sus resultados convalidan la idea de que el texto de Voynich contiene realmente un lenguaje secreto. Más allá de buscar patrones en las propias palabras, el método de Montemurro persigue más un patrón global en la frecuencia y el agrupamiento de las palabras que podría producir un significado. “Los resultados que conseguimos gracias a esta búsqueda arrojan una nueva luz sobre el contenido del volumen”, indica.
El método emplea una fórmula para encontrar la entropía de cada término, lo que supone una medida sobre cómo de frecuente es su utilización en el texto. Para uno de estos términos, los investigadores determinan su entropía en el texto original y en una versión mezclada de él. La diferencia entre las dos entropías, multiplicada por la frecuencia de la palabra, da la medida de cuánta información aporta.
El procedimiento reconoce que las palabras que son particularmente importantes aparecerán más frecuentemente, al tiempo que hace una distinción entre las palabras con un nivel bajo de información, como ‘y’, que aparecen por doquier en el texto, y las que aportan un nivel alto de información, como ‘idioma’, que podrían aparecer sólo en las áreas del texto en las que se aborde esa cuestión.
Marcadores de relación
Volviendo al origen de este trabajo en el año 2009, el acercamiento por medio de la entropía se centró en las palabras con significado en textos famosos de varios idiomas. En ‘El origen de las especies’, por ejemplo, las 10 palabras más informativas identificadas por esta fórmula incluían ‘especies’, ‘variedades’, ‘híbridos’, ‘formas’ y ‘géneros’. En ‘Moby Dick’, una de las palabras más importantes según este procedimiento era ‘ballena’.
Cuando se aplicó al texto de Voynich, la fórmula tomó varias palabras con una alta entropía que parecían ser específicas de diferentes secciones del manuscrito. El equipo también aplicó un análisis más exhaustivo del que se deducía cómo se relacionaban las palabras desconocidas, basándose en cómo lo hacían las agrupaciones de palabras en lenguas conocidas. A partir de ahí aplicaron estos marcadores de relación para comparar las diferentes partes del texto.
Siguiendo este método, el equipo encontró que los términos con una alta entropía en la sección que por sus ilustraciones parecía tratar de temas farmacéuticos y herbales eran más fáciles de relacionar con otros que los términos que aparecían en secciones sobre astrología, biología y fórmulas. “Eran los más fuertemente conectados lingüísticamente y también al nivel de sus representaciones pictóricas, puesto que sólo hay dos secciones en las que aparezcan estas plantas –explica Montemurro-. Nuestro análisis es el primero que, de hecho, relaciona, estas secciones a partir de su estructura lingüística exclusivamente”.
Agrupaciones de palabras
La técnica también medía la mejor manera de agrupar las palabras seleccionadas para maximizar su valor informativo. En novelas o capítulos que pertenecían a ciertos tópicos, las agrupaciones de los términos elegidos por su alta entropía tendían a ser bastante grandes, ya que contenían varios cientos de palabras. En contra de esto, en los libros que eran simplemente una lista de notificaciones, es decir, cuyas partes se presentaban sin ninguna conexión entre ellas, las agrupaciones de palabras –conocidas como escalas dominantes- podían ser mucho más pequeñas.
Montemurro y su equipo compararon las escalas dominantes en el manuscrito Voynich con las existentes en textos de un tamaño similar en varias lenguas distintas: en ‘El origen de las especies’ (en inglés), ‘Los archivos del Gran Historiador’ (en chino), las ‘Confesiones de San Agustín’ (en latín), más el código informático del lenguaje de programación Fortran y algunas secciones del código del ADN.
La escala dominante de las lenguas humanas tiene un tamaño de entre 500 y 700 palabras, mientras que la de Fortran se sitúa en torno a 300, y la del ADN sobre 10. Para el texto de Voynich era de unas 800. “Buscábamos ver si la estructura que emergía del análisis podía ser tan consistente como la de un idioma real –confiesa Montemurro-. Si hubiéramos dado con algo como el código del ADN, las conclusiones habrían arrojado más dudas sobre la naturaleza del manuscrito, pero dados los valores que obtuvimos, afirmamos que no puede descartarse que se trate de una lengua”.
Los defensores de la hipótesis sobre que se trata de un fraude no están convencidos todavía por estos hallazgos. En 2004, el científico informático Gordon Rugg, de la Keele Univertsity de Gran Bretaña, propuso un método de baja exigencia tecnológica por el que un bromista inteligente podría haber creado el manuscrito de Voynich completo sin haber inventado un idioma secreto previamente.
Un chiste viable
El ‘chistoso’ podría haber escrito primero una tabla de sílabas de galimatías en la que se incluyeran las raíces, prefijos y sufijos encontrados en el texto de Voynich, para después cubrirla con una carta con tres agujeros que desplazaría sobre su superficie para encontrar las ‘nuevas’ palabras. Empleando varias cartas diferentes con distintas disposiciones de los agujeros, se produce un texto que tendría la apariencia de un idioma, aunque no lo sea.
“El chiste es perfectamente viable”, afirma Rugg, y podría producir varias de las características que Montemurro encontró en las distribución de palabras del manuscrito Voynich. “La aparición de una estructura compleja no tiene por qué haber sido producida por una estructura interna compleja. Hay muchos procesos simples que generan resultados de mucha complejidad”.
El especialista en computación añade que este esfuerzo podría estar justificado por la sofisticación de los coleccionistas de libros de esa época, que podrían haber sometido el texto a algunos test antes de adquirirlo. Rugg también apunta que el manuscrito no muestra evidencias de errores que hayan sido cometidos durante la escritura. “Si el manuscrito de Voynich es una muestra un idioma real, o la persona que lo escribió no se preocupó de si estaba cometiendo errores, o escribió 200 páginas sin cometer ni uno solo de ellos, lo que es bastante improbable”, afirma.
Montemurro espera ahora poder analizar otras secuencias que aporten información no necesariamente lingüística, como el ADN o quizás incluso las señales neuronales. Esto podría ayudar a los genetistas a centrarse en los tramos más valiosos del ADN y revelar si las diferentes partes del cerebro ‘hablan con otras por medio de un código. “Pero el manuscrito de Voynich genera esta fascinación porque, por una única vez, no tenemos una conclusión sobre su significado”, admite Rugg. “Es como si a la historia de misterio más interesante de todos los tiempos alguien le hubiera arrancado las tres últimas páginas”, concluye.