La era de la desconfianza: Cuando los cínicos y nihilistas toman el centro del escenario

En una época marcada por la desconfianza y la incertidumbre, el economista argentino Javier Milei nos invita a reflexionar sobre un fenómeno cada vez más presente en nuestra sociedad: la ascensión de los cínicos y nihilistas al centro de la escena pública. En su columna para EL PAÍS México, Milei plantea que hemos llegado a un punto de quiebre en el cual la incredulidad se ha vuelto tan prevalente que cualquier creencia, por absurda que sea, puede encontrar su lugar en el escenario sin ser cuestionada.

El surgimiento de la era de los cínicos y nihilistas:

Milei argumenta que en una sociedad donde la desconfianza en las instituciones, los medios de comunicación y la política es la norma, las puertas se abren para aquellos que promueven un enfoque cínico hacia la realidad. En este contexto, el economista señala que cuando no se cree en nada, la gente está dispuesta a creer en cualquier cosa. Esto se ilustra de manera vívida con el reciente caso que conmocionó a México y al mundo: la presentación en el Congreso mexicano de dos cadáveres momificados que supuestamente eran de alienígenas. Este espectáculo fue organizado por Jaime Maussan, un hombre obsesionado con la vida extraterrestre.

**El caso de los supuestos alienígenas:**

A pesar de que se demostró de manera concluyente que los cuerpos momificados eran un engaño, Maussan y sus dos «ET» ocuparon un lugar central en la atención mediática y pública. La sociedad, lejos de rechazar la farsa, pareció abrazarla con entusiasmo. Milei destaca este evento como un ejemplo emblemático de la pérdida de la capacidad de distinguir entre lo real y lo falso en la sociedad actual.

**La necesidad de recuperar la razón y la ciencia:**

Para Milei, la ciencia y la razón son las únicas herramientas que nos permitirán avanzar como sociedad en medio de esta era de confusión y desconfianza. Argumenta que es crucial fomentar el pensamiento crítico y la educación para ayudar a las personas a discernir entre hechos y ficción. Además, subraya la importancia de fortalecer las instituciones que promueven la verdad y la objetividad, incluso en un mundo donde los cínicos y nihilistas intentan socavar la confianza en ellas.

**Conclusión:**

En última instancia, la reflexión de Javier Milei nos invita a considerar los peligros de vivir en una época donde los cínicos y nihilistas pueden ocupar el centro del escenario sin pudor. Nos recuerda que la verdad y la realidad son fundamentales para el progreso de la sociedad y que, en un mundo saturado de información y desinformación, debemos preservar la capacidad de discernir entre lo auténtico y lo falso como un valor esencial para nuestro futuro.

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